¿En quién puedes confiar?


 El mundo había cambiado y yo lo sabía,sólo que no quería verlo.Es como cuando sueñas cosas raras y terroríficas,las pesadillas.Todos hemos tenido,incluso cuando nuestra vida es maravillosa.Pero siempre,al despertar nos consolamos pensando que eso nunca pasa,que es un sueño,que los sueños,sueños son.Y si todos sabemos lo que son pesadillas pienso que lo que me pasaba no era algo especial.

Llega el momento de despertar,pero sé que no del todo.Sólo me encuentro con una mirada perdida y triste,indiferente tal vez.Con una sonrisa a la que parece que le han echado encima miles de kilos de angustia,cansada,puede que rota. Una persona fría,distante.
Yo pedí que recordase las sonrisas que no se podían controlar,el rostro iluminado por la vida que quería colarse por el más mínimo poro de piel para llenar de energía y de amor.De felicidad.Pero era imposible recordar lo que no se recuerda.No se puede obligar a la mente a hacer algo que no quiere.

Y pensé que me iban a comer los monstruos,que me iba a perder en la oscuridad y las tinieblas.Y desperté.Sentí que los ojos se me convertían en piedras duras,piedras de cien millones de años que nadie  podía penetrar con sus pequeñas lágrimas.

Llevaba toda la vida pensando que por mi culpa se podría destruir  el mundo cuando es el mundo quién me destruye a mí.




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