Miércoles.

Esta vez,sin embargo,era una tarde lluviosa y nublada,como sus ojos y sus pensamientos.En otras ocasiones intentaría esperar a que la lluvia cesase,pero esta vez no le importó mojarse.Y otra cosa que no se sabía a ciencia cierta era si era más fuerte la lluvia que empapaba las calles y aceras,o las lágrimas que se le escapaban cada vez que daba un paso.Un paso más cerca de verle,con esa manera despreocupada pero segura de caminar,con su prisa por no llegar tarde, con sus incontables ganas de ver que ella esperaba en el banco que  le había prometido.Casualidad que fuese el mismo en el que en un tiempo no muy lejano,había aguardado por él.
 Esta vez,también por descontado,ella volvería a sentarse,una tarde más,pero tenía la certeza de que nadie que de verdad desease se sentaría o llegaría,pero era más fácil si no pensaba en la realidad .Y después de un rato,se pondría en marcha otra vez a ese sitio,su sitio sorpresa.Y al volver,aunque llevase un paraguas,no lo abriría.Se mojaría de nuevo.Y ojalá que nadie se atreva a juzgarla nunca,porque en el fondo,todos sabían que era su única manera de recordar lo pasado pero tan presente en su mente.Ella nunca olvidaría cada risa o cada mirada que le dedicó.Y el viento frío y la cara mojada era algo que le hacía volver a creer que él volvería.Con ese aire de preocupación por si se equivocaba y la perdía.Por esas ganas de quererla por siempre.

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