Ni el amor es suficiente.

       Hablemos de  calor, ese que arrasa como un incendio desde las mejillas hasta los labios, que recorre de cabeza a los pies con la capacidad de propagarse y arder sin contemplaciones.
 ¿Y del frío?, el que te corta la circulación, desde un escalofrío a congelar la sangre que pasa por tu cuerpo, pareciendo una estatua. 
Conseguir la combinación de ambos es casi perfecto. Lo sé porque la tengo.
 Sin embargo,algo se  aferra con uñas y dientes en mi interior. Una minúscula espina amarga como la hiel que a veces consigue emponzoñar a la mente, al corazón.
 Y es tan sólo la lógica la que nos lleva a recordar que una infeliz cicatriz puede abrirse, y ese es un riesgo que siempre llevaremos atados a la espalda. Las personas que han sufrido se exponen a  encontrar  pequeñas piedras dentro del zapato.
  Quizás sea algo tan simple como el saber que nunca se puede ser totalmente feliz.


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