Rainy night

     Llueve, y no siempre al gusto de todos. Pero quizás esta lluvia tiene algo de especial. Es salada, y tiene un cierto gusto a angustia, unida al dolor, y todo esto mezclado con días perdidos, y nublados. Verla caer te nubla la vista, y de repente, como si de una cascada se tratase, te empapa la cara, los pañuelos, incluso te encharca el alma. Te ahogas en un mar intermitente y traicionero, la mayor de las certezas puede ser un terrible error, pues al creer que ha cesado, otro torrente de agua vuelve a mojar lo que ya habías secado.

 Al final siempre llueve, incluso cuando el sol de Agosto quema tu piel. Pero puede que no resulte tan malo como parece, a veces mojarnos produce efectos curativos, nos hace bien, nos ayuda a soportar el peso de cada sol y cada luna, siempre y cuando administremos la dosis correcta. Y yo me pregunto cómo es posible que mientras unos están en plena sequía a estas puertas de verano, a mí ni el más intenso rayo de luz puede secarme. Espera un momento, esto no es lluvia, son las lágrimas de mis ojos y tiene toda la pinta de que se avecinan tormentas.

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