14 de Julio

  Podría decirse que el mayor miedo que reside en todos es la muerte. Y, sin ofender pero, nos equivocamos. Creo que el miedo más atroz que pasamos es el siguiente: el miedo al olvido. A no ser recordado, perder reconocimiento. Hace un año que te has ido, y déjame decirte algo. Nunca debiste tener miedo, porque sigues más que viva en mí, y en todos los que te queremos. Realmente dudo en la existencia de algo paralelo a esta vida, y que haya la posibilidad de que nos podamos volver a encontrar o comunicar, pero en mi caso, no sería necesario, porque nunca te has ido. De mi memoria, de mi corazón. De hecho, creo que la conexión que tengo espiritualmente contigo es más fuerte que nunca. Se ha reforzado con el tiempo. Todo esto debido a ti, por estar presente aún sin ser físicamente. Y no sabes lo agradecida que estoy, cada día, por habernos dejado el mayor regalo: la unión y el cariño que nos tenemos, y que tú tan bien nos enseñaste. 

 Infinitas gracias, a ti. Sin capa ni espada, mi heroína.

Comentarios

Entradas populares